La expresiones artísticas a lo largo de la historia de la humanidad le han brindado soporte al hombre en mucha de las actividades que a diario realiza, cuidado sino en todas. Tanto la pintura, escultura, cine, fotografía y el teatro en especial son herramientas que motivan para alcanzar una integración e inclusión social. Así mismo, sirven de soporte pedagógico al momento de que la cultura se arraigue en el sentir de las persona expandiendo sus mentes y canalizando sus emociones.   

En este sentido, el teatro forma parte de esa conceptualización en los espacios destinados al intercambio de experiencias que suelen ser relevantes para un entorno en común o mas allá de el. Para este tipo de representación el diálogo subyacente se convierte en una democracia a la que todos tiene acceso como un derecho que otorga la sociedad a la cultura, sin la limitación que podría tener por ejemplo cultivar semillas de marihuana autofluorescentes bajo la presión social y la incertidumbre de la legalidad de las mismas. Así debe ser el Teatro Social. 

En este sentido, ¿qué es entonces el Teatro Social?

Según el concepto que siempre se ha manejado del teatro este hace referencia a una actividad social, por lo que podría parecernos que referirnos al teatro social es una redundancia. Pero en realidad se trata de un modelo inmerso en la democracia cultural, es decir, es un teatro del pueblo y para el pueblo con un carácter pedagógico, en el que se participa libremente y que exalta los derechos culturales y de igualdad. 

En España por ejemplo, este tipo de teatro se hizo presente de manera trascendental en la II República, justo en el momento en el que se propuso en manos del movimiento anarquista a las ciencias sociales como paradigma de transformación y de justicia social. Luego, esta expresión se empleó para  darle un concepto a la acción social enfocada desde la metodología teatral. 

Por lo tanto, el teatro social no es una invención reciente pues siempre se ha encontrado como un medio de intervención social o académica que se encuentran llenas de reconocimientos por los derechos humanos por medio de la conciencia enfocada a todo el colectivo que la requiera. En el teatro social se vinculan las técnicas originales del teatro y junto a ellas las ciencias sociales lo cual facilita un objetivo para la transformación y participación social. 

¿El teatro social es una herramienta o un fin?

Alcanzar el verdadero proceso del teatro social siempre será lo más relevante al igual que cualquier experiencia humana a través del arte. Lo que la sociedad debe internalizar es que al igual que todas las artes, estas no pueden ser calificadas como buenas o malas ya que ello les haría pertenecer a un discurso perverso y tergiversador. El enfoque de este tipo de teatro se dirige a la democracia social, pero no solo se encuentra en manos de grupos culturales, sino que cualquier agrupación o colectivo tiene la ral potestad de hacer uso de ello cuando lo amerite y en las circunstancias que sean necesarias.