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Desenmascarar el teatro a través de la meditación

En numerosas oportunidades, el teatro suele ser apreciado como ese oficio de las máscaras, donde se es otro. Por medio de la práctica de la meditación, es posible que se desenmascare al que se encuentra detrás de ellas

Partiendo de los ejercicios teatrales que se complementan con la práctica de la meditación y de los ejercicios contemplativos, se puede trabajar en simultáneo con la capacidad de expresión, mientras que la persona que expresa, puede ser llamada “expresión consciente”.

El objetivo de esta práctica radica en experimentar a través de las técnicas básicas de actuación (mascarar) y de los ejercicios contemplativos (desenmascarar), una manera de introducción hacia el terreno de la “expresión consciente”.

Beneficios de este tipo de talleres

  • Tener conocimiento de la relación entre el cuerpo, la palabra y la mente,
  • Manejar las técnicas de expresión (postura corporal, respiración, tono de voz, pausas)
  • Aprender meditación y prácticas contemplativas para entrenar la capacidad de estar presentes y darse cuenta.
  • Estimular la creatividad
  • Flexibilizar la manera de relacionarnos con nosotros y con otros;
  • Entrenar la habilidad de estar presentes y de reaccionar auténticamente tanto dentro como fuera del escenario.
  • Desarrollar habilidades de trabajo en equipo

¿En qué se fundamenta este tipo de talleres? 

Apelado al sentido común, en oportunidades se suele pensar que la “expresión” tan solo se trata del terreno de “algunos”: de esos que son extrovertidos, de aquellos que hablan fuerte, y también de los desinhibidos, no obstante, y visto desde otras perspectivas, este se plantea que constantemente nos estamos expresando.

Basados en la tradición budista, podemos considerar como signos (mudra) de nosotros mismos la manera de vestirnos, los accesorios que usamos, la postura, el tono de voz, las arrugas de nuestra cara, son signos que dan cuenta de nosotros. De ahí, cabe destacar que nunca dejamos de expresar: “No podemos dejar de expresar, en este momento somos el signo (mudra) de nosotros mismos”. Señala Worley Lee.

Este es un taller que se presenta como una oportunidad donde nos darnos cuenta de qué y cómo nos encontramos de manera continua expresándonos; y de esta forma poder acoger de forma consciente nuestra forma de ser.

Por medio del juego escénico, y del teatro físico, se llegan a desarrollar habilidades con las que se puede moldear ese signo que somos al estimular la capacidad de percepción, incrementando la creatividad y la plasticidad y ello puede ser complementado con práctica de la meditación y de ejercicios contemplativos con los que nos proveeremos de medios hábiles para relacionarnos de manera directa con nosotros mismos.

Estos son talleres de tipo práctico, que se centran en la experiencia, y en donde los ejercicios teatrales son complementados con la práctica de meditación y de ejercicios contemplativos, además se incluyen ejercicios contemplativos, training psicofísico y ejercicios teatrales, con la idea de trabajar en paralelo la persona que expresa y la capacidad de expresión integradas en un solo ser.