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El vestuario como formación de la imagen visual en una obra

En medio de una presentación artística, es el vestuario el que capta la mirada, actuando como un péndulo que nos hipnotiza, pero además sirviendo de apoyo para la acción. Durante una puesta en escena, el vestuario cuenta con su dramaturgia y narra una historia, mediante un lenguaje visual en conexión con el espectador comunicándose y convirtiéndose en el signo de lo que desea transmitir, porque no solo es posible narrar con la palabra, sino también con la imagen, el color, la forma y las texturas.

También entran en juego las joyas, que aunque no lo creas, marcas muy famosas como como la del oso Tous, han puesto sus joyas en escenarios teatrales. Las joyas tous han sido protagonistas de muchos eventos vinculados al teatro.

El vestuario tiene la posibilidad de ayudar con la definición de los personajes haciendo que por medio de sus ropas los actores alcancen a preparar su cuerpo a fin de poder fundirse dentro del alma del ser representado. Siendo algo tan significante, tan solo se trata de un elemento material que le brinda sentido a lo representado. Incluso si no es fundamental el vestuario de la obra, su tratamiento es sumamente relevante para su desarrollo.

Y no solo se trata del vestuario, sino de la construcción de la imagen del personaje, pues es tan significativo como construir una imagen personal, o profesional. Por medio de nuestra imagen se puede relucir la educación, los modales y hasta los conocimientos profesionales. En tal sentido, tener idea de cómo vestirse para cada ocasión, dando una buena imagen resulta de igual importancia como los buenos modales y la profesionalidad.

Vestuario e imagen

El cuerpo resulta el elemento primordial de comunicación, por lo que resulta la tarjeta de presentación para las personas, y por tanto debe acompañarse del control del lenguaje verbal y del no verbal. Mediante la imagen es posible revelar la educación, los modales y aquellos conocimientos adquiridos en general.

A fin de potenciar y lograr mejorar la imagen es recomendable que se mantenga constantemente la coherencia entre cuatro canales de información que son utilizados al momento de transmitir cualquier mensaje: el lenguaje, la vestimenta, los gestos y la voz, el tono y su modulación.

Inicialmente, el lenguaje se presenta como un elemento básico en la creación de la imagen. Se reconoce que existe un lenguaje verbal y uno no verbal. El primero interviene en la comunicación interpersonal de cualquier individuo dentro de todos los ámbitos, sobre todo si se trata del teatral pues determina, desde la vestimenta, hasta la situación y las características de quien lo implementa. Es primordial para la comprensión y la ubicación en tiempo y espacio del personaje que se representa, en complemento con el resto de los elementos para su creación.

El segundo aspecto recae en los gestos, ya que estos se ocupan de delatar en su totalidad a los sentimientos, las emociones o los pensamientos que acontecen en un momento determinado. De manera que los modales y los gestos cuentan como elementos que conforman el lenguaje corporal y el que mayor captación logra en la persona que está observando. Los gestos o el lenguaje corporal incluye la postura que adopta una persona, la posición de su cabeza y de las extremidades; la sonrisa, la mirada.

En tercer lugar encontramos la voz, y ello incluye el tono y la modulación. Con respecto a esta, se trata de un instrumento de trabajo que resulta fundamental para cualquier actor o actriz, de la misma forma en que es importante para todas las personas, debido a que es uno de los elementos por excelencia de la comunicación.

Con la voz se debe tener cuidado en la entonación y el volumen, pues son aspectos particulares que generan diversas interpretaciones para distintas situaciones. La voz presenta diversas cualidades en su utilización. La primera hace referencia a una correcta emisión, sobre todo si se trata de los actores, ya que deben cumplir con un alcance, amplitud y una resistencia particular por lo que requiere cierta modulación y respiración, preparándola y trabajándola con anterioridad y constancia.

Una segunda característica se encuentra relacionada con la anterior, ya que se trata de la claridad en la pronunciación, y finalmente se encuentra la entonación, el ritmo, la intensidad y el timbre que se utiliza.

Como último aspecto en lo que respecta al vestuario, se puede señalar que este no solo se trata de la ropa, los accesorios, el calzado, las joyas o la bijouterie que se ha seleccionado, sino lo que todo eso significa o es posible interpretar de su uso. El vestuario utilizado por una persona la sitúa de distintas maneras, como ser su ideología, su nivel socio-económico, sus gustos, su contexto, entre otras.