En todos los ámbitos que se mueven en la sociedad, encontramos estrategias por medio de las cuales se pueden alcanzar los objetivos trazados. A nivel social por medio de la política, la religión, la comunidad, entre otros; a nivel económico podría ser un ejemplo las estrategias que se traza la caixa bank para darle empuje a sus clientes y con ello a la sociedad, incluso a nivel educativo se requiere de estrategias bien precisas para canalizar los aprendizajes. 

Cuando se trata del aprendizaje de los niños, son muy variadas las estrategias que se pueden emplear y ello es bien sabido si somos docentes o bien, si somos padres responsables y estamos al tanto de la magnitud de lo que implica la educación de nuestros hijos. Entre algunas de las estrategias que se pueden implementar, encontramos las actividades deportivas, las cuales pueden ser ejecutadas a diario o en los conocidos campamentos deportivos, otras podrían ser las actividades artísticas como la danza, la música, o el teatro, y exactamente en esta última actividad es que nos detendremos ya que sirve para potenciar las diversas formas del aprendizaje y de una manera mejor integrada. 

En el transcurso de la historia, el teatro ha sido empleado como una herramienta con la que puede transmitir desde sentimientos, hasta como instrumento esencial para favorecer la actividad educativa, y ello se debe a que en él se encuentran inmersos un gran número de estímulos los cuales armonizan con las personas y de igual forma con el entorno debido a que su esencia es la creación y la expresión libre, de manera que con ellas se puede alcanzar las competencias necesarias y el entrenamiento óptimo que se requiere para el resto de la vida. 

Nuestra identidad a través del teatro 

Para quienes conocemos de cerca el teatro, sabemos que se trata de una actividad cargada de vivencias y de creatividad en donde el ser humano puede desempeñarse en distintos roles que pueden ser semejantes o distintos a nuestra propia identidad. Por medio de ello es posible reconocer que gran parte de nosotros posee desde muy temprana edad, una disposición innata para ejecutar imitaciones y además para adicionarle el drama que requiere desde los juegos más inocentes de la infancia. 

Trasladandolo al teatro, he allí su esencia y su basamento, que como condición natural debe incluir originalidad, fluidez, sensibilidad, ambigüedad, tolerancia, centralización y obviamente comunicación. A modo generalizado, para las personas resulta estimulante la realidad cargada de creatividad y ello es porque facilita con más motivación la producción de todos los que se encuentran implicados en tal actividad. 

El aprendizaje y las relaciones sociales vistas desde el teatro  

Es conocido que un clima educativo positivo conlleva a mejores y más satisfactorios aprendizajes, movidos por la experiencia y la relación directa con el medio y con las relaciones interpersonales que se puedan desarrollar a partir de tal interacción, sobretodo si los espacios de los que dispones quien aprende, le sirven para expresarse cómodamente y conllevan a alcanzar una sensación de bienestar como suele ser la representación teatral para el ser humano.